Un rodaje en una reserva terminó en tragedia luego de que un cineasta se acercara demasiado a una jirafa para conseguir imágenes de cerca. El caso ocurrió en 2018, en el complejo Glen Afric Country Lodge, donde Carlos Carvalho estaba trabajando con su equipo.
Según la información disponible, el animal se llamaba Gerald y formaba parte del entorno de la reserva. Carvalho intentaba obtener material adicional cuando quedó a una distancia considerada riesgosa para estar frente a un animal de ese tamaño.
El golpe ocurrió durante la grabación
Mientras se realizaban las tomas, la jirafa hizo un movimiento brusco con el cuello y alcanzó al cineasta en la cabeza. El impacto fue tan fuerte que Carvalho cayó al suelo de inmediato.
Personas que estaban trabajando con él señalaron que todo sucedió de manera inesperada. El objetivo era captar imágenes cercanas, pero la situación cambió en cuestión de segundos.
Fue trasladado de urgencia a Johannesburgo
Después del accidente, Carvalho recibió asistencia y fue llevado en helicóptero a un hospital en Johannesburgo. A pesar del traslado rápido, las lesiones resultaron demasiado graves.
Horas más tarde, el cineasta falleció debido a las consecuencias del golpe. El hecho volvió a poner sobre la mesa una advertencia básica cuando se filma o se visita una reserva: los animales salvajes pueden parecer tranquilos, pero siguen reaccionando de forma instintiva.
La jirafa no fue sacrificada
Tras lo ocurrido, los responsables de la reserva explicaron que Gerald no sería sacrificado. Según indicaron, la jirafa no fue considerada un animal peligroso, sino que actuó de manera natural ante una situación de cercanía.
También afirmaron que Carvalho se había aproximado más de lo recomendable, pese a las advertencias de seguridad. El caso quedó como un recordatorio doloroso de que, incluso en espacios controlados, respetar la distancia con animales grandes no es una formalidad: puede ser una cuestión de vida o muerte.









