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Estilo de Vida

10 sorprendentes curiosidades sobre los bebés que te dejarán sin aliento.

La complejidad de un recién nacido puede sorprendernos. Entendemos cómo ocurre la fertilización, que el género es aleatorio y que diversos factores tras el nacimiento influyen en el desarrollo del bebé. Sin embargo, la realidad es más extraña y variada. Por ejemplo, se ha observado que las madres que pasan más tiempo al sol tienden a tener bebés más altos. Además, en épocas de hambruna, la probabilidad de que una mujer dé a luz a una hija aumenta. Esto sin contar el impacto de la inteligencia artificial y la robótica, que nos permiten crear embriones humanos a distancia. A continuación, te presentamos diez datos sorprendentes sobre los bebés que podrían cambiar tu perspectiva.

El Club FIV es más grande de lo que piensas

Desde 1978, la fertilización in vitro (FIV) ha sido una opción popular para aquellos que enfrentan dificultades para concebir naturalmente. Aunque la técnica tiene años, su eficacia es notable; de hecho, un bebé «probeta» nace cada 35 segundos. Más de 13 millones de personas en 101 países han llegado al mundo mediante FIV, sin contar aquellos países que no informan estadísticas o lugares como Australia, donde el registro de FIV comenzó a principios de los años 80. Esto significa que podrían faltar más de 4 millones de nacimientos en la cuenta final.

Los bebés de invierno empiezan a gatear antes

Si naciste en invierno, es probable que hayas aprendido a gatear más rápido. Un estudio de 2014 de la Universidad de Haifa en Israel dividió a 47 bebés en dos grupos: los nacidos en invierno/primavera y los de verano/otoño. Tras recopilar datos de los padres y realizar evaluaciones profesionales, el estudio descubrió que los bebés de invierno comenzaron a gatear hasta 5 semanas antes. Investigaciones similares en Japón y Colorado corroboraron estos hallazgos, aunque en Canadá no se observaron diferencias significativas, posiblemente debido a la calefacción de los hogares.

Los bebés de verano son más sanos

Un estudio en el Reino Unido de 2015 que analizó a 500,000 personas encontró que los bebés nacidos en verano tendían a ser más altos y pesados en la edad adulta en comparación con los nacidos en invierno. Además, las niñas nacidas en verano iniciaron la pubertad más tarde, lo que indica buena salud. Aunque no se conoce con certeza por qué el verano es más favorable para el nacimiento, algunos expertos sugieren que la mayor exposición a la luz solar podría contribuir a una mejor absorción de vitamina D en las madres, beneficiando así el desarrollo fetal.

El primer niño creado por control remoto

En un esfuerzo por perfeccionar la tecnología reproductiva, científicos han desarrollado una asombrosa herramienta para realizar la FIV de manera remota, lo que implica que el procedimiento se puede llevar a cabo en un país mientras el tratamiento se inicia en otro. Esta técnica automatiza los 23 delicados pasos necesarios para inyectar un solo espermatozoide en un óvulo, un proceso que con frecuencia daña los óvulos. Se espera que la automatización solucione este problema. En 2025, nació el primer bebé a través de este innovador tratamiento.

Las madres mayores dan a luz a niños más inteligentes

La edad de la madre influye en el coeficiente intelectual de un niño más de lo que se podría pensar. Estudios de pruebas cognitivas muestran que los niños de madres mayores tienden a desempeñarse mejor que aquellos cuyas madres son más jóvenes. Este fenómeno ha cambiado en las últimas décadas; ahora, en los países desarrollados, las madres mayores suelen ser más educadas y financieramente estables, lo que les permite brindar mejor atención y recursos a sus hijos.

La lactancia materna es genética

No todas las herencias son buenas. La posición en la que nace un bebé puede estar relacionada con la salud de sus padres. Los bebés más sanos suelen nacer primero, pero uno de cada veinte bebés puede nacer en una posición desfavorable, lo que conlleva riesgos para la salud. Un gran estudio noruego realizado en 2008 mostró que los primogénitos tenían el doble de probabilidad de nacer si uno o ambos padres nació a término.

El hijo mayor que nació tenía 30 años

En 1994, Linda Archard y su esposo tuvieron una hija a través de la FIV, creando tres embriones adicionales que decidieron congelar. Décadas después, Linda dio esos embriones en adopción. Uno de ellos fue descongelado e implantado, y el bebé nació en julio de 2025. Dado que estuvo congelado por más de 30 años, ese recién nacido es técnicamente el «hijo mayor» del mundo.

La hambruna provoca más nacimientos de niñas

Generalmente, nace más cantidad de niños que de niñas, pero durante las hambrunas, las niñas tienden a ser más prevalentes. Se teoriza que tener una hija puede aumentar las probabilidades de supervivencia del ADN materno en crisis prolongadas, en las que solo unos pocos machos fuertes se reproducen. Además, la desnutrición severa no impide que la mayoría de las mujeres den a luz, aunque el impacto del hambre en el sexo de los fetos sigue siendo incierto. Algunos estudios sugieren que los embriones masculinos pueden perderse si el nivel de azúcar en la sangre de la madre es consistentemente bajo.

Niños espaciales (aún no)

Los factores que contribuyen a un parto exitoso dependen en gran medida de la suerte. Alrededor del 75% de los embriones no llegan a término antes de que una mujer se entere de su embarazo. El espacio no garantiza que todos los hitos del desarrollo fetal se cumplan, y los científicos todavía no saben cómo la falta de gravedad impactará en el crecimiento de un niño. Es esencial investigar cada detalle relacionado desde la concepción hasta el nacimiento, especialmente dado que la humanidad podría establecerse en Marte en el futuro.

El último niño humano

La sociedad experimenta fluctuaciones constantes en las tasas de natalidad. Existe el temor de que un crecimiento poblacional excesivo agote los recursos, mientras que una disminución drástica puede llevar a la extinción. En el peor de los casos, si enfrentáramos un desastre que afectara la fertilidad humana, quedarían aproximadamente 70 años antes de que el último niño nazca. A pesar de que la esperanza de vida ha aumentado gracias a los avances médicos, la salud de la sociedad se verá comprometida sin un sistema que mantenga la producción de medicamentos, alimento y agua. Esto podría conducir a un colapso social, poniendo en peligro el futuro de la humanidad.

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